P3DAGOFILIA ERNESTO ESPINOSA

PEDAGOGIA EMOCIONAL

Escrito por pedagofilia 10-06-2010 en General. Comentarios (0)
Qué es la inteligencia emocional
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Aquí tienes algunas claves para alcanzar esta condición que nos ayuda a controlar el miedo, la angustia, la ira, la depresión, entre otros.

Los seres humanos somos emoción. Desde la rama que se vea, bioquímica, neurológica o psicológica, la emoción es parte de la vida de cualquier individuo. A nivel social las emociones se han "domesticado" para vivir en armonía, pero difícilmente se puede controlar un estado depresivo, la ansiedad, la angustia, los afectos e incluso el deseo sexual. Por lo tanto, ¿esto de la inteligencia emocional es aplicable para cualquier persona?, o mejor aún, ¿en qué casos es factible?

Cuando vemos a un atleta lograr la perfección en su disciplina, por ejemplo, gimnasia olímpica, clavados, etc, ¿podemos hablar entonces que el deportista en cuestión, logró anteponer la inteligencia emocional o dicho de otro modo, la capacidad de dominar sus emociones con el fin de lograr su objetivo? Es obvio que sí. "El dominio completo de una habilidad que se tiene y que se ejercitó por años de entrenamiento puede llevar a la perfección y los ejemplos los tenemos en el deporte, las artes escénicas como la danza, la oratoria, o cualquier en actividad humana. Pero el dilema es determinar lo siguiente: ¿a pesar de todo, podré dominar el nervio, la emoción, el pánico escénico?", explicó el Dr. José de Jesús González Núñez, presidente honorario del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS).

De esto se trata la inteligencia emocional: "Las emociones son un eterno pasajero en la vida del ser humano, pero muchas veces viajan de polizón. Surgen cuando menos se le espera e irrumpen, por lo general, de manera inoportuna."

"Por nuestra experiencia podemos afirmar que en cualquier nivel se le pueden proporcionar recursos a las personas para lograr la inteligencia emocional en ciertos aspectos de la vida. Entendamos que se refiere a la capacidad humana de sentir, pero al mismo tiempo de entender, controlar y modificar los estados de ánimo; no implica deshacerse de las emociones sino dirigirlas y equilibrarlas", comentó el especialista.

"Tener inteligencia emocional equivale a poseer salud mental, y por ende, este concepto puede ser permanente y cualquier persona lo puede practicar. No tiene relación con el coeficiente intelectual. Su desempeño se basa en los cimientos de la personalidad, es decir, a mayores trastornos emocionales será mucho menor la capacidad de identificarlas. El análisis de la personalidad se basa en ese principio, identificar la raíz de los principales males que aquejan a la mente humana y su corrección en las experiencias cotidianas: finalmente, la labor de los psicólogos es precisamente que los individuos obtengan la inteligencia emocional, no sólo para desempeñar ciertas actividades sino tener una vida de calidad", explica.

A decir de González Núñez se puede aplicar un grupo enorme de personas.  Para lograrlo el IIPCS extiende estas recomendaciones:

-- Tener conciencia de las emociones. "Si no se percatan de sus emociones serán víctimas de ellas. Es necesario identificarlas y evaluar los escenarios pasados para saber cómo actuar ante tal acontecimiento", explicó el especialista. 

-- Manejo de emociones. Capacidad de controlar los impulsos para adecuarlos a un objetivo. En muchos casos el simple reconocimiento de que se tiene miedo, ira, angustia o ansiedad ayuda aligerar la carga emocional.

-- Tener la capacidad de Automotivación. Confianza y fe por lo que se hace con base en la experiencia, el ensayo, la repetición.

-- Empatía. Es la capacidad de reconocer las emociones de las otras personas y determinar cómo influyen en nuestra persona. 

"Por lo tanto, la inteligencia emocional es perfectamente aplicable, pero para ello es indispensable tener consciencia de nuestro estado emocional. Muchas veces se tiene la creencia que se acude al psicólogo solamente cuando un trastorno emocional está haciendo estragos en nuestra vida, pero no debería ser así. La psicología nos ofrece la oportunidad de conocernos de forma profunda y sacar lo máximo de nuestras aptitudes, y por añadidura, poseer este recurso llamado Inteligencia Emocional", dijo.

Para concluir el experto recordó que el IIPCS cuenta con una clínica de apoyo emocional, donde las personas pueden obtener solución a sus problemas sin importar la edad, el sexo o condición social. 

Más información en http://www.iipcs.edu.mx/

 

FUENTE ESTILO HOY.COM

METODO FAY

Escrito por pedagofilia 11-01-2010 en General. Comentarios (0)

Buscando nuevas vías de conexión


Las neuronas controlan todos los procesos que se llevan a cabo en el organismo. Cuando nacemos ya lo hacemos con todas las neuronas de que dispondremos a lo largo de la vida, pero será desde el nacimiento hasta los siete años cuando crezcan de tamaño y aumenten el número de conexiones entre ellas (una neurona puede llegar a estar conectada hasta con 200.000 más). Puede decirse, por tanto, que el proceso de maduración y crecimiento de estas células es post-natal y que su organización neurológica se ve influida por las circunstancias, de modo que si por ejemplo el cerebro de un niño sufre una falta de oxigenación en la etapa prenatal, durante el parto o el postparto (la causa más común de lesión cerebral), eso implicará la muerte de mayor o menor número de neuronas. Otras causas de desorganización neuronal pueden ser: la carencia de suficientes estímulos en los primeros años de vida; problemas genéticos (síndrome de Down) o infecciones víricas durante la gestación (rubéola, toxoplasmosis).
El Método Fay se centra en organizar las áreas cerebrales desorganizadas por la muerte de neuronas creando vías de información alternativas que puedan realizar la función que hubiera desarrollado el área destruida. Lo logra estimulando los sentidos, mediante luz, sonido, contacto físico y movimiento. Todo ello con una frecuencia, intensidad y duración adecuada y con sencillos ejercicios que se realizan en casa. Por ejemplo, estimular cada ojo con una linterna de baja potencia en una habitación a oscuras para conseguir el reflejo pupilar necesario para una correcta visión; estimular el oído con determinadas frecuencias para que el cerebro capte todo el espectro auditivo propio del ser humano más rápido y mejor; masajear o cepillar ciertas zonas corporales para conseguir una mayor percepción neurológica del cuerpo a través de las terminaciones nerviosas cutáneas; o gatear, que facilita la convergencia visual y hace posible el enfoque de los ojos, desarrolla la tactilidad, el equilibrio, la orientación...http://pedagofilia.blogspot.es/admin/archivos/cool.gif

(fuente: http://www.cuerpomente.es/tera_fic.jsp?ID_TERAPIA=26659 )

ESPECIALIZACIÓN DE LOS HEMISFERIOS CEREBRALES

Escrito por pedagofilia 21-04-2009 en General. Comentarios (3)

Partiendo de un enfoque global de la personalidad humana y teniendo en cuenta los recientes descubrimientos psicofisiológicos en torno a las específicas funciones de los dos hemisferios cerebrales, la sugestopedia restablecen el equilibrio del trabajo del cerebro, de las formaciones corticales y subcorticales y por ese medio llega a hacer mucho más eficiente el aprendizaje.

Es cosa probada, en efecto, que en la mayor parte de las personas los centros nerviosos reguladores del lenguaje y de la inteligencia verbal están situados en el hemisferio izquierdo (Paul Broca). El grado de dominio de éste varía según los individuos: es absoluto en unos, ligeramente superior en otros, mientras que no existe en el 10 % de la gente. Hasta la edad de 5 años, la lateralización de las funciones de los dos hemisferios no está establecida, por lo que el hemisferio se halla todavía en condiciones de asumir las funciones de la lengua. Más adelante, con el progreso de la edad, la diferenciación de las estructuras atómicas implica la distribución de las funciones psíquicas de las neuronas cervicales, de manera que, hacia la edad de 10 años, ha quedado ya constituida la dominancia definitiva del hemisferio izquierdo en cuanto al lenguaje y a la inteligencia verbal. El es también el que asume el papel fundamental en lo relativo al pensamiento abstracto y a las operaciones matemáticas.

En cuanto al hemisferio derecho, se orienta hacia otras funciones psíquicas. Regula el pensamiento concreto y sintético, los sonidos y las imágenes, así como sus asociaciones. Se convierte en la sede de las distintas aptitudes, como el don de la música, la creación artística, la intuición, la orientación en el espacio y la motricidad corporal. Es igualmente el hemisferio izquierdo el que recibe, asimila y reprograma las entonaciones de la voz humana, los gestos, la mímica, los actos ideomotores, los elementos paralingüísticos que acompañan al lenguaje humano, así como los excitantes periféricos del trasfondo.

Por lo que a la dominancia de los hemisferios se refiere, no son únicamente las estructuras corticales las que la condicionan y determinan, sino que también intervienen en ella las formaciones subcorticales. Además, las modificaciones funcionales de ambos hemisferios se entreveran, se equilibran, se contrapesan y se influyen recíprocamente de diversas maneras, porque se hallan enlazadas por más de 200 millones de fibras nerviosas.

Ciertas funciones psíquicas participan del funcionamiento de los dos hemisferios. El proceso de memorización, por ejemplo, interviene en las dos, pues la parte izquierda asegura la memoria voluntaria y la parte derecha condiciona la memoria espontánea. Si se presentan palabras diferentes a los dos oídos, se observará que las palabras presentadas al oído derecho se memorizan más fácilmente que las otras. En cambio, las melodías y los ruidos se perciben mejor por el oído izquierdo. Estos fenómenos se explican por el funcionamiento de las fibras nerviosas de los oídos, que se comunican con los hemisferios cervicales según su orden habitual, habida cuenta de la lateralización más rigurosa: el oído derecho encamina el influjo nervioso al hemisferio izquierdo, al paso que el oído izquierdo remite las palabras al hemisferio derecho, que es quien controla el lenguaje.

Los encefalogramas registrados en el Instituto de sugestología, testimonian una aceleración de la actividad cortical en el hemisferio izquierdo, como consecuencia del trabajo intelectual de los estudiantes, mientras que, bajo la influencia de la música, es el hemisferio derecho el que sobre todo se activa. Por consiguiente, si el trabajo intelectual está acompañado de una música suave y tranquila de compositores clásicos o barrocos, la diferencia de actividad de los dos hemisferios disminuye considerablemente. Así el estado funcional de la corteza cerebral de un adulto vuelve a encontrar la flexibilidad de la infancia, esa dichosa edad en la que la información se percibe y asimila rápida y fácilmente, flexibilidad que estaba inhibida por la educación tradicional, orientada exclusivamente hacia la inteligencia verbal. La desaparición de la asimetría funcional de los dos hemisferios, gracias a la enseñanza sugestopédica, podría explicarse como una consecuencia fisiológica de la infantilización, estado particular típico en los estudiantes de las clases sugestopédicas.

Así, pues, la música y las demás proyecciones artísticas que se integran en la enseñanza sugestopédica llegan a desplegar reservas psicofisiológicas entre los que aprenden, a consecuencia de lo cual los alumnos se hacen más equilibrados, más receptivos y también más felices.

Estas mismas técnicas suscitan modificaciones muy positivas en el profesor que las aplica: nos encontramos ante una pedagogía de vanguardia cuyos resultados plantean nuevos criterios sobre el potencial psíquico del hombre.

ENSEÑANZA Y LENGUAJE VERBAL

Escrito por pedagofilia 21-04-2009 en General. Comentarios (0)

A partir de la teoría de Paul Broca (1824-1880), que localizaba la aptitud del lenguaje en el hemisferio izquierdo del cerebro, la mayoría de las técnicas pedagógicas pretenden desarrollar sobre todo la actividad del lenguaje y, por consiguiente, la inteligencia verbal. En el parvulario y, en parte, en la escuela primaria, la educación tiene todavía en cuenta la potencialidad de la inteligencia no verbal en la medida en que el programa prevé ejercicios gestuales, cantos, dibujo, marchas y bailes, juegos de mimo, trabajos manuales, modelaje, «collage» o «bricolage». Este programa contiene el aprendizaje inconsciente y experiencias que el niño ha iniciado desde la cuna. De repente, en la escuela secundaria, la educación adquiere una orientación abstracta e intelectual que apela fundamentalmente a la inteligencia verbal, a la conceptualización y a los modos de expresión de la lengua. Entonces se produce la ruptura, y algunos niños que no logran adaptarse al nuevo sistema se convierten en «malos alumnos». Sin embargo, esto no quiere decir que sean menos inteligentes que los demás, ya que la literatura y la vida abundan en ejemplos de «malos alumnos» que brillan por su imaginación y su creatividad. La sugestopedia procura desarrollarla, y enseñar de una manera natural y experiencias, como lo hacen los niños.

UTILIZACIÓN DE LA CUALIDADES INNATAS

Escrito por pedagofilia 21-04-2009 en General. Comentarios (0)

Para Lozanov, el hombre es ciertamente un animal pensante, pero precisamente la inteligencia y el razonamiento deben permitirle la utilización -la mejor utilización- de esas facultades innatas que le ha dado la naturaleza y que la civilización y la educación han embotado. ¿Cuáles son esas facultades? El movimiento, la vista, el tacto, el olfato, el gusto, todos los sentidos entreverados que forman la base del comportamiento y de la creatividad.

 

En el bebé, el aprendizaje se inicia con la sensación, la percepción, el movimiento, la experiencia corporal. En este estado elemental, el aprendizaje es más que otra cosa una conquista de la motricidad antes de convertirse en una conquista psicológica.
Los instintos, los automatismos, los reflejos, las emociones son casi siempre fruto de un aprendizaje inconsciente, visceral. Además, el pedagogo tampoco puede olvidar que el ser humano se aprovecha, desde su nacimiento, de la experiencia acumulada por el contacto de los excitantes subliminales y a través de las complejas relaciones sugestivas. Quien pase por alto esta experiencia, nunca podrá explicar la intuición, los sueños, la hipermnesia y otros hechos psíquicos fundamentales. La vida de todos los días rebosa de experiencia inconsciente y subliminal, cuyas internas relaciones pueden remontarse o no a la conciencia. Pero, aunque inconscientes, dichas experiencias enriquecen nuestra provisión de conocimientos. En condiciones especiales, pueden franquear el umbral y subir a la conciencia; la sugestión, en sus diversas formas de utilización, puede facilitar el paso a la conciencia del primer sistema de señalización al segundo.

 

De este modo, la sugestología arroja una luz especial sobre el proceso de aprendizaje, del que hace surgir el aspecto instintivo, inconsciente, natural y espontáneo. Los estudiantes aprenden con mayor facilidad y rapidez y de una manera más agradable, si la organización interna de la enseñanza llega a alcanzar las reservas de la actividad psíquica no consciente.

 

En la base de la teoría lozanoviana del aprendizaje hallamos los principios psicofisiológicos de Pavlov. Pavlov había definido la «conciencia» como un sector móvil de los grandes hemisferios, sector que posee una óptima sensibilidad. Ahí es donde se forman los reflejos condicionados y la diferenciación. En los demás sectores se sitúan las actividades no conscientes, los automatismos. El sector de máxima sensibilidad se sitúa, en el hombre, en las estructuras funcionales del segundo sistema de señalización, sin olvidar no obstante su interno vínculo con el primer sistema y las estructuras subcorticales e inferiores.

 

Antiguamente al primer sistema de señalización no se le consideraba como formando parte de la actividad nerviosa superior, lo mismo que a los sectores oprimidos del segundo sistema, que reaccionan a los excitantes exteriores, pero cuyas reacciones, provocadas por excitantes subliminales y débiles, no llegan a alcanzar al segundo sistema. Ahora bien, la ausencia de reacciones verbales o conscientes al nivel del segundo sistema no significa necesariamente que el reflejo se sitúe exclusivamente al nivel del primer sistema. Es muy posible que el segundo sistema perciba información fuera del sector de sensibilización óptima. Sería incluso lógico admitir con Lozanov que el segundo sistema de señalización participa en la recepción y programación de la información de un modo global y no a través tan sólo del «sector de sensibilidad máxima», sector de la conciencia. Al contrario (y las investigaciones de la psicología experimental avanzan en idéntico sentido), cabe admitir que todas las reacciones vegetativas que se desenvuelven en el plano funcional (por ejemplo, durante la hipnosis) han dejado rastros, información, en el segundo sistema. Si el tono cortical se encuentra en estado ordinario, los rastros de información no pueden pasar al «sector móvil de sensibilidad máxima». Pero, debido a que llegan a veces a manifestarse, a «salir del olvido», no podemos afirmar que no se sitúen en el plano del segundo sistema. Otro tanto sucede con todas las actividades organísmicas que pueden, a su vez, cambiar su curso mediante intervenciones sugestivas o verbales.

 

No nos es posible entender la naturaleza del trabajo de la corteza cerebral sin estudiar más a fondo los problemas relativos a las peculiaridades de la actividad psíquica no consciente. Esta constituye una de las formas de la actividad cognoscitiva del cerebro, mientras que la disposición interna individual, en cuanto manifestación de la actividad psíquica no consciente, representa el vínculo entre el aspecto informativo y el aspecto algorítmico de los conocimientos recibidos.

Si no otorgásemos la debida importancia a la función reguladora del inconsciente, no comprenderíamos ni los automatismos, ni el origen funcional de los actos del comportamiento, ni la naturaleza del sueño, ni los mecanismos fisiológicos de la resistencia a la enfermedad.

 

En la etapa actual, la parapsicología y la psicología aplicada no disponen de datos suficientes que autoricen una conclusión. Mientras se indaga una mejor base experimental, la sugestología y la sugestopedia se sirven «de excitantes subsensoriales de tipo marginal», cuyo carácter subsensorial no es absoluto, sino relativo y más que nada situacional. Son sobre todo los del segundo tipo los que intervienen al tiempo de las sesiones sugestopédicas. La teoría del aprendizaje de Lozanov intenta utilizar la potencialidad no sólo de la inteligencia verbal, sino también la de la inteligencia no verbal. A este respecto, es igualmente una contribución a la renovación de la pedagogía moderna.